Consideraciones a tener en cuenta

El bautismo de los niños es una oportunidad para que los padres y padrinos aumenten el vigor de su fe y en lo que significa ser cristiano y miembro de la Iglesia. Es necesario que, a través de la catequesis propia de este acontecimiento, se preparen sobre todo en lo que se refiere a la educación cristiana de los niños.

A LOS PADRES
Toda la comunidad se alegra por vosotros y os felicita, porque vuestro hijo viene a aumentar la familia de los hijos de Dios.

Vuestro hijo/a va a ser bautizado en la fe de la Iglesa, no en vuestra fe personal, aunque eso es evidentemente deseable. Ahora bien, para completar la verdad del sacramento conviene que los niños sean educados después en la fe en que han sido bautizados.

Los padres debéis ofrecer unas garantías suficientes de que vuestro hijo/a recibirá una educación cristiana. Si esto no es así, será decisiva la elección de unos padrinos (ver más adelante) que sí brinden esas garantías.

Vosotros padres os comprometéis:
A hacer de vuestro hijo/a un hijo de Dios
A darle ejemplo de cristianos
A conservarlo en la Fe de Jesucristo

La Iglesia os recomienda bautizar a vuestros hijos en sus primeras semanas de vida. Deberéis elegir a los padrinos entre personas que, por su edad, proximidad y formación cristiana, estén más capacitadas para influir en su día en la formación de los bautizados. Los padres han de tomar en serio la elección de buenos padrinos, para que el padrinazgo no se convierta en una institución de puro trámite.

A los padres se les pide que cuando presenten a su hijo/a al Bautismo garanticen o, por lo menos, permitan que el niño/a sea educado en la fe.
El nombre elegido para el niño/a es deseable que sea un nombre cristiano, pero si esto no es así, al menos se debe elegir un nombre que no sea contrario a la fe cristiana.

La vela del Bautismo la debéis guardar como recuerdo. Se puede encender cada año, en el aniversario del bautismo y en la Vigilia Pascual, como acción de gracias.

A LOS PADRINOS
Acompañaréis a vuestro ahijado/a a las fuentes bautismales con sus padres y la comunidad. EL NIÑO NACERÁ POR SEGUNDA VEZ a la vida, como hijo de Dios y miembro de la "gran familia" de los hijos de dios que es la Iglesia.

El padrino/la madrina representan a la Iglesia madre y ayudan a los padres para que el niño llegue a profesar la fe y a expresarla en su vida.
Los padrinos del Bautismo son como los amigos del que recibe ese gran regalo. Le han de ayudar a que no pierda el camino que comienza hoy.
Fe es creer, estar convencidos de que Dios nos ama porque es nuestro padre. La FE es el regalo más estupendo que recibimos el día de nuestro Bautizo y que nos acompañará en nuestra vida hasta el Cielo.

Las cualidades que ha de reunir el padrino o la madrina son las siguientes:

  • Han de tener capacidad para cumplir la misión que la Iglesia les encomienda
  • Haber cumplido dieciséis años, a no ser que el párroco o ministro, por causa justa, considere admisible una excepción.
  • Ser católico, estar confirmado, haber recibido la Eucaristía y llevar una vida consecuente con la fe y con la misión que va a cumplir. Por lo tanto, no puede vivir en situación matrimonial irregular o en contradicción con la fe y la moral cristiana (Can. 874)
  • No puede ser padrino o madrina el padre o la madre de quien se va a bautizar
  • Cada niño puede tener padrino y madrina, o solamente padrino o madrina.

EL LUGAR DE LA CELEBRACIÓN DEL BAUTISMO

El niño debe ser bautizado en la iglesia parroquial de sus padres, a no ser que una causa justa aconseje otra cosa. En este caso, se debe de contar con el parecer favorable tanto del párroco de la parroquia de procedencia como del párroco de la parroquia en la que se va a realizar el Bautismo.
En cualquier caso, debe constar, antes del Bautismo, que los padres y padrinos han recibido la necesaria preparación catequética.

 

Lecturas para el Bautismo...

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